domingo, 25 de noviembre de 2012

Me despierto a las siete y media de la mañana sin despertador. Será porque anoche, en vez de salir a ver si me guiña alguien el ojo, me acosté a las diez y media. Y no puedo parar de llorar. ¿Cómo se puede tener tan presente a alguien que te ha hecho tanto daño? No comprendo nada, no entiendo los porqués de mi cabeza y mucho menos los de mi corazón. Realmente parezco masoquista. ¿Cómo puedo echar de menos al monstruo que me ha destruido así?

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